RETRATOS DE SENEGAL
Mirando a la cámara por primera vez

Retratar a alguien con el consentimiento de su mirada, crea uno de los vínculos más inmediatos que una persona puede experimentar. Llegas a sentir que por un instante, te dan la posibilidad de acceder al interior a través de sus ojos.

Esta serie de retratos fue llevada a cabo en el norte de Senegal, en las zonas rurales del país, donde las miradas son sinceras y el trato amable.
Los/as protagonistas son gente de campo, agricultores, pastores y ganaderos que viven en pequeños poblados de diferentes etnias.

Pude paladear con ellos el valor del tiempo que pasa despacio y el sabor de las pequeñas cosas, y por supuesto, de las grandes, como las enormes bandejas de Ceebu jen.

Esta es sin duda una de mis fotos favoritas de siempre por muchas razones. Al resultado final como foto, por composición, contraste cromático y el gesto sosegado de la protagonista, se le une la inmediata conexión que tuvimos en un instante solo con mirarnos.
La niña permanecía sentada a la sombra un día soleado a medio día, frente a la playa de Guet Ndar en Saint Louis, Senegal. Yo llevaba desde el amanecer fotografiando a los pescadores desembarcando las capturas de la noche, y ya a esas horas con la luz tan dura, no esperaba nada bueno, fotográficamente hablando.
Durante años desde estas playas, partieron cientos de pirogues cargadas de jóvenes que ansiaban una vida mejor en Europa. Muchas veces pienso que cuando interrumpí su momento de tranquilidad mirando al mar, ella pensaba en algún familiar que nunca regresó.
De vez en cuando me quedo mirando una copia de esta foto en papel que tengo en mi estudio, y por la razón que sea, me hace viajar a África.

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